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Cómo fortalecer las relaciones

“Tenemos el poder de hacer sentir lo mejor o lo peor a las personas que tenemos a nuestro lado”.

Cuando somos conscientes de esto, estamos dando un paso hacia la inteligencia social. Por eso queríamos escribir sobre cómo fortalecer las relaciones. Podemos hacerlo con un solo gesto, y es lo que vamos a contarte en este post.

¿Qué cosas restan y dañan las relaciones? las peleas continuas, las discusiones, la dejadez, el distanciamiento… ¿Qué cosas suman y benefician? cuidarlas, dedicarles tiempo, dar valor a la otra persona…

Las personas a veces sufren mucho innecesariamente, y uno de los motivos principales son las relaciones que tienen con las personas a las que quieren y que les importan. Pero hay problemas que se pueden solucionar de una manera más fácil de lo que pensamos.

Por eso hoy os ofrecemos algunas de las herramientas que nos enseñan Verónica y Pedro en sus conferencias, indicaciones que nos parecen fundamentales para fortalecer las relaciones con los demás.

1- Tiempo de calidad. Esto es A veces dedicamos el tiempo que nos sobra precisamente a las personas son importantes para nosotros. Pasamos mucho tiempo en el trabajo, las redes sociales, nos cargamos de obligaciones y nos impiden disfrutar con los que queremos un tiempo de calidad.

La excusa no puede ser el tiempo.


Vivimos con la ilusión de que vamos a tener siempre cerca a las personas que amamos. Pero no es así desafortunadamente. Cuando somos conscientes de esto, se genera en nuestro cerebro un click que nos cambia, que nos hace vivir cada instante, cada momento con esas personas.  No dejes que sea demasiado tarde para darte cuenta de esto.

Entonces, ¿cómo podemos organizar el tiempo? Con la planificación.

Y además vamos a darte otra pista: inventa e incluye momentos de celebración.

Planificar y celebrar, son dos de las razones para organizarnos bien el tiempo y disfrutar de las personas importantes para nosotros.


2- Da valor a las personas que tienes cerca, y a ti mism@. Todos somos personas valiosas.  Lo que pasa es que nos ponemos el listón demasiado alto. A veces nos centramos demasiado en lo mal que han salido las cosas,  y es fundamental celebrar los pasos que damos, lo que aprendemos, poner la atención en aquello que sale bien y sentirnos orgullosos.

Es importante decir algo bonito a las personas que queremos.

Si pensáis en un momento de vuestra historia personal, en cada uno de vuestros momentos de esfuerzo, de trabajo, de aprendizaje, en todo lo que habéis construido gracias a vosotros… Tenéis que sentiros orgullosos.

Tenemos que entrenarnos en el lenguaje emocional positivo. Porque además, cuando decimos palabras positivas, le estamos diciendo a nuestro cerebro que nos encontramos bien. Si nos hablamos en positivo, nos encontramos mejor.

Hay que utilizar un lenguaje emocional positivo, y, gracias a eso, conseguimos que la otra persona se sienta especialmente bien. Hay personas que, solamente hablando, hacen que os demás se sientan bien.

No es sólo lo que decimos, es cómo lo decimos. Es nuestra comunicación no verbal.

El refuerzo que se hace a través de la comunicación verbal y no verbal, no sólo se hace en el ámbito personal sino también en el profesional. Los equipos de alto rendimiento tienen un denominador común, y es que se sienten seguros psicológicamente los unos con los otros. El factor fundamental es que se refuerzan continuamente los unos a los otros. De hecho, cuanto más tiempo permanecemos en una empresa, es porque nos sentimos valorados dentro de ella.

3- Fortalece tus relaciones.

Cuando estamos enfadados, nos decimos cosas desagradables, que no son las que realmente sentimos. En nuestro cerebro se produce lo que se llama el ruido psicológico. Y tiene dos efectos negativos que son devastadores en la relación: que dejamos de escuchar al otro y que distorsionamos la información que nos llega.

Por eso es tan difícil reconciliarse y solucionar las cosas cuando estamos tan enfadados.

El enfado es como la punta de un iceberg. Nosotros vemos a la persona enfrente y sólo vemos que nos grita, pero si buceamos, en el fondo hay una serie de emociones escondidas que subyacen a eso. Las emociones son como un hilo invisible que nos conecta. Si vemos ese hilo, vemos a la persona en sí, y podemos percibir si hay frustración y que en realidad no está enfadado con nosotros sino que se siente mal. Ahí es cuando vemos a la persona.

“Lo que nos dicen los estudios sobre este campo es que, cuando más feliz es el ser humano, es cuando está compartiendo ese momento con alguien. Cuando estamos acompañados.”

4- No seas tan exigente. Cuando somos tan exigentes con el otro, la relación se ve perjudicada.

Desde pequeños nos inculcan creencias negativas como “piensa mal y acertarás”, “quien bien te quiere, te hará llorar”… Tenemos que dejar el pesimismo a un lado. Al final se fragua una sensación de malestar que se hace perenne. Muchos de nuestros pensamientos son negativos porque estamos preparados para defendernos y defender a los nuestros.

Pero al pensar en negativo, encadenamos ese tipo de pensamientos y llega un momento que dejamos de ver las cosas positivas. Piensa en este momento, ¿dónde sueles poner tu atención?

Nosotros podemos cambiar nuestras acciones, nuestros pensamientos, podemos transformar nuestras emociones. Desde ahí podemos actuar, y cuando te responsabilizas, es cuando puedo transformar tu relación.

La actitud es: ¿Qué puedo hacer yo para transformar la relación?

“El afecto es como un boomerang, cuanto más das, más posibilidades tienes de recibirlo”.